Cuando terminé de escribir la novela mi primer impulso fue mandarlo a una correctora profesional. En el próximo post te hablo de ese proceso. Investigando más a fondo sobre los pasos que hay que seguir para publicar una novela me encontré además con la figura del lector profesional. Una persona especializada en mi género se encargaría de decirme los puntos de mejora en la trama y los personajes.

Yo quiero eso

La que iba a ser mi correctora me recomendó a varias personas con las que me puse en contacto. Tenía predilección por una de ellas y después de mandarle mi primer capítulo para que me diera un presupuesto valorando el trabajo que le iba a llevar, me decidí por ella. Ana González Duque sería mi correctora profesional.

He de decir que yo sabía que una vez terminada la novela el proceso iba a ir para largo pero mi prioridad era hacer las cosas bien y no me importó esperar dos meses desde que le mandé el manuscrito hasta que me llegó su informe de lectura. Justo coincidió en una época de concursos literarios donde otros compañeros también estaban tirando de las profesionales con las que yo quería trabajar así que me tocó esperar pero no me importó. Aproveché el tiempo para crear contenido para el blog e investigar más a fondo sobre las opciones de publicación.

Una vez que me llegó el informe me sentí como Leire (la protagonista de mi novela) cuando recibe ese examen en el que no sabe la nota que ha sacado.

O como cuando no sabes la comida que habrá en casa de tus suegros

Al leer su correo yo, que soy una optimista desde siempre, me quedé con la frase: «Si corriges lo que te he puesto, la historia es perfectamente vendible». En el correo me informó de las mejoras que podía hacer a nivel de estructura, personajes y estilo. Me devolvió el manuscrito con muchas anotaciones al margen en las que profundizaba en esos tres aspectos. 

Reconozco que no es agradable que te señalen los fallos. En mi caso que Ana me dijera que mi protagonista en un momento dado se vuelve insoportable no me gustó nada pero una vez asumido que esas apreciaciones son puntos de mejora me puse manos a la obra con los cambios. 

Si vas a contratar los servicios de una lectora profesional te recomiendo que hagas un ejercicio de humildad, que mantengas la mente abierta y que recibas toda la información que te den como un regalo. Entiendo que su posición no es nada fácil, explicarle a un desconocido sus errores, así, en frío, no tiene que ser agradable, pero recuerda que su labor no es alagarte y decirte lo bien que lo haces (para eso ya está tu madre y tus amigas).

El café que me hubiera gustado tomar con Ana mientras me comentaba mis puntos de mejora

En resumen, te recomiendo que busques una lectora profesional especializada en tu género que te ayude a mejorar el manuscrito. Yo lo tengo claro, cuando vuelva a escribir otra novela (allá por el dos mil veinticuatro visto todo lo que he tardado con esta jaja) tengo la certeza de que volveré a contratar los servicios de una lectora profesional.

Y, tú ¿Conocías la figura de la lectora profesional? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Cuéntame, estaré encantada de leerte.

Te invito a que lo compartas si te ha parecido interesante y que me sigas por las redes sociales.

Muchas gracias 🙂

Inés Lago Calero

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